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DEUTERONOMIO - DISCURSO 6 - Leyes Domésticas - Cap. 7: LEY DE LAS AVES, Dr. S. E. Jones



En Deut. 22:6,7, Moisés da una ley que parece trivial. Muchos pueden preguntarse cómo una ley de este tipo alguna vez llegó a ser incluida en la Escritura. Pero toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar (2 Tim. 3:16). Algunas Escrituras son triviales sólo a aquellos que no aprecian los principios en que se basan. Deut. 22:6,7 dice,

6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos. 7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.

La aplicación práctica, terrenal de esta ley es que muestra la preocupación de Dios por la conservación. Una madre ave proporciona huevos, no sólo para aumentar la cantidad de aves, sino también para suministrar alimentos a los que comen los huevos. Esto se ve en toda la naturaleza. La mayoría de las aves y peces que ponen huevos ponen muchos más huevos de los que son necesarios para reproducir la especie, y el exceso se utiliza como alimento para otros.

Esta ley muestra no sólo la preocupación de Dios, sino también la soberanía de Dios, sobre Su creación. Como Creador, Él ha establecido un equilibrio en la naturaleza, y Él tiene el derecho de regular cómo los hombres deben tratar a las aves y animales en el mundo. La Tierra no pertenece al hombre; Dios dice en Lev. 25:23, la tierra es mía; para vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo”.

Esta ley también refleja el Quinto Mandamiento, con su orden de honrar padre y madre.


La Ley del sacrificio

Una ley relacionada en el contexto del sacrificio se encuentra en Lev. 22:27,28,

27 Cuando nazca un ternero o una oveja o una cabra, seguirá estando siete días con su madre, y desde el octavo día en adelante podrá ser aceptado como un sacrificio de ofrenda encendida a Yahweh. 28 Pero ya se trate de vaca u oveja, no la matarás, junto con su cría en el mismo día.

En un sentido amplio, cada vez que un animal muere, es un sacrificio. Por esta razón, incluso cuando se cazaba en el bosque, la sangre del animal debía ser derramada sobre la tierra, en vez de consumirse (Lev. 17:13). Por lo tanto, cuando un hombre caza aves, en esencia, se debe tratar como un sacrificio. La matanza indiscriminada es ilegal. Sin embargo, esto no se puede aplicar a un animal impuro, que es un carroñero y no fue creado para ser alimento para la humanidad, sino para mantener la Tierra limpia. Los animales impuros no se utilizaban en el sacrificio.

La ley nos dice, entonces, que entre los animales para el sacrificio, los padres no podían ser sacrificados con sus crías en el mismo día. El enlace entre padres y crías tenía que ser roto con el fin de reflejar el principio del sacrificio. Por lo tanto, cuando aplicamos esta ley al el sacrificio de Cristo, que es nuestro Padre, Su muerte nos dio vida en el mismo día. Su muerte en la Cruz tomó sobre Sí el castigo por nuestro pecado e hizo ilegal mantenernos en nuestro estado de mortalidad. Cuando el padre muere, a los hijos se les debe dar la vida.

Este principio opuesto se ve en la ley en relación con el ave madre y su cría. Esa ley dice que la cría podía morir si la madre se mantenía viva. Así que Jesús dijo en Mat. 23:37 y 38,

37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! 38 ¡He aquí, vuestra casa os es dejada desierta!

Esto fue más que una metáfora. Fue una declaración profética en base a la ley en Deut. 22: 7. En primer lugar, vemos que Jerusalén era la madre ave, y los profetas eran su descendencia que murieron con regularidad; y así, por la Ley de Igualdad de Pesos y Medidas, la Ley debía aplicarse por igual. La situación paralela, dijo Jesús, era que Él mismo era la “gallina”, y Sus discípulos (todos los creyentes) eran los pollitos debajo de sus alas. Cristo, el “ave”, murió en sacrificio; sin embargo, porque la mayoría de la gente no se aplicaron Su sangre, al rechazar Su sacrificio, era como si el “ave”, en un sentido legal, todavía estuviera viva y, por lo tanto, la descendencia podría ser matado, de acuerdo con la Ley.

Es por ello que Jerusalén fue destruida más tarde.

Si estudiamos la Ley de Sacrificio en Lev. 17:1-10, vemos que sacrificar un animal era insuficiente en sí mismo para cubrir pecado. El que estaba haciendo el sacrificio tenía que aplicar la sangre del sacrificio en el lugar donde Dios había puesto Su nombre. Sólo entonces el sacrificio era aceptable a Dios de una manera práctica, donde la sangre cubre realmente al pecador.

Y así, armados con ese conocimiento, podemos ver que, a pesar de que los sacerdotes de Jerusalén ofrecieron el sacrificio de Cristo, crucificándole fuera de la ciudad, como fue profetizado en la Ley, no aplicaron Su sangre a los templos de sus cuerpos. Por lo tanto, en un sentido legal, era como si el sacrificio para ellos nunca se hubiera hecho.

Cuando relacionamos esto con la ley que permite a un hombre matar a las crías del ave o tomar los huevos, siempre y cuando el ave madre se mantuviera viva, podemos ver cómo se aplica proféticamente a Jerusalén. Jesús es la “gallina”, y la mayoría de la gente de Jerusalén eran las crías que murieron en el asedio romano en el año 70 dC. La Ley de las Aves permitía morir a las crías, si la madre no era sacrificado.


Ley de árboles frutales

Una ley relacionada con este principio se extiende a los árboles frutales. Deut. 20:19 y 20 prohíbe la tala de árboles frutales en un sitio militar. Los árboles que no dan fruto, sin embargo, se permitía que fueran cortados, y por esta razón Juan el Bautista dijo en Lucas 3: 9,

9 ... todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

Al final del ministerio de Jesús en Mat. 21:19, maldijo la higuera estéril, como un acto de guerra espiritual contra la nación de Judea (representado por la higuera). La negativa del país a aceptarle como Mesías la hizo infructuosa. Por otra parte, la nación se negó a considerar a Jesucristo como su figura paterna, y así Judea y Jerusalén dieron un paso fuera de la protección de las leyes. En primer lugar, por la ley eran simples árboles de combustible; en segundo lugar, eran pollitos que se negaron a considerar a la “gallina” (Cristo) como su madre.

Esta situación se repite en las últimas décadas en el Estado de Israel y Jerusalén. Esa nación es todavía infructuosa, y si la profecía de Jesús en Mat. 21:19 es correcta, nunca dará cargo de nuevo fruto. Por esta razón, el Estado de Israel pronto perderá su protección divina, que ha disfrutado hasta ahora debido a la promesa de Isaac a Esaú, que se explica con más detalle en mi libro, La Lucha por la El derecho de Nacimiento (Primogenitura) (en castellano: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2014/08/libro-la-lucha-por-el-derecho-de.html).


Al final, Jer. 19:11 se cumplirá, y la ciudad será destruida de una manera tan completa que nunca volverá a ser reparada o reconstruida. Todo esto podría haberse evitado, si el pueblo hubiera estado bajo la protección de las mismas leyes que pretendían seguir. Su falta de entendimiento resultó ser un desastre para los habitantes de Jerusalén y Judea.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-6/chapter-7-law-of-the-bird/

SALMOS 117 y 118, Martín Stendal


Salmos 117 y 118 - Martín Stendal - 23 Abril 2017





Biblias sin Fronteras (vídeo):





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Domingos a las 16:30 Horas
Bogotá-Colombia-Suramérica

DEUTERONOMIO - DISCURSO 6 - Leyes domésticas - Cap: 6 LEY DE TRAVESTISMO O DE LA PERFECTA UNIÓN, Dr. S. E. Jones



Moisés le dice a Israel en Deuteronomio 22: 5,

5 Una mujer no debe usar ropa de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque cualquiera que hace estas cosas es una abominación a Yahweh tu Dios.

Esta ley no estaba destinada a regular los estilos culturales de vestido. En la antigüedad, los hombres y las mujeres vestían ropas, con sólo pequeñas diferencias (como nos gustaría verlas hoy en día). Pero las culturas del Medio Oriente que todavía se visten de esa manera se pueden distinguir fácilmente entre el vestido de un hombre y de una mujer. Aún así, los estilos cambian y están determinados a menudo por el clima con el fin de ser prácticos.


Las prendas de pieles

Después de que Adán y Eva pecaron, Dios mismo los vistió, como leemos en Génesis 3:21,

21 Y Yahweh Dios hizo vestiduras de piel para Adán y su mujer, y los vistió.

Hay algunos que dicen que estas “pieles” eran sus vestiduras de nacimiento en las que todos nosotros vivimos incluso ahora. Sin embargo, todo el sentido del pasaje es que algo nuevo se les dio. No veo cómo Adán, que fue hecho del polvo de la tierra, habría funcionado sin piel antes de su pecado. La piel es, después de todo, un órgano importante del cuerpo que nos mantiene unidos e incluso ayuda a mejorar la apariencia de muchas personas.

Según el libro histórico de Jaser, mencionado en Josué 10:13 y 2 Samuel 1:18, la prenda dada a Adán estaba hecha de piel de animal y se convirtió en la posesión del que ostentaba la Primogenitura. Se transmitió de generación en generación hasta que Canaán la robó a Noé. Ese libro trata la prenda de vestir como una ropa real para cubrir la desnudez, como lo implica el libro de Génesis.

Así el precepto de Moisés contra el travestismo no estaba dirigido tanto a los estilos culturales y códigos de vestimenta, sino al comportamiento que identifica una manifestación particular de la homosexualidad. Aun así, Moisés no fija un juicio a tal comportamiento. La discreción es dada a un juez, que lo más probable administraría una paliza con pocos o muchos azotes, de acuerdo con la Ley en Deut. 25:1-3. No existe una ley que prohíba a los hombres ser homosexuales, aunque tal condición no alcanza la gloria de Dios y por lo tanto es una de las enfermedades causadas por la condición de la mortalidad. Sin embargo, si el hombre era culpable de actos homosexuales, podría ser sentenciado a pena de muerte (Lev. 20:13).

Pero ¿cómo se aplica esta ley espiritualmente?


El propósito de la ropa

El propósito de la ropa es cubrir la desnudez. La desnudez en sí es una metáfora hebrea de tener uno el pecado expuesto. Esta es la implicación en Génesis 3:7,

7 Entonces los ojos de ambos se abrieron, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.

Cuando Adán y Eva pecaron, fueron abiertos sus ojos, es decir, que reconocieron y entendieron que habían hecho mal. Su pecado fue expuesto, y por lo tanto, se sabía que estaban desnudos. Aquí las palabras de Moisés muestran un doble sentido, que une lo literal a lo espiritual. Su conciencia de pecado los hizo temerosos y avergonzados, por lo que trataron de cubrirse con hojas de higuera. Las hojas de higuera representan una falsa cubierta para el pecado, o auto-justificación. La verdadera cubierta para el pecado implica el derramamiento de sangre para la remisión del pecado.

En Apocalipsis 3:17, se describe a la iglesia de Laodicea,

17 Porque tú dices: “Soy rico, y me he enriquecido, y no tengo necesidad de nada”, y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

La séptima iglesia no estaba literalmente desnuda, sino metafórica y espiritualmente. Estaban desnudos en que su ilegalidad (anarquía o iniquidad) se exponía a la vista de todos. Esto se cumple incluso hoy en día, cuando los medios de comunicación informan de los pecados de los sacerdotes y ministros de todo el mundo.

En Apocalipsis 16:15 leemos las instrucciones de Dios a la iglesia,

15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

La metáfora imagina a un ladrón en la noche, que cabalga por la ciudad mientras que la mayoría están durmiendo desnudos en la cama. Ellos son arrojados de sus camas, y no tienen tiempo de ponerse sus vestidos, huyendo desnudos a la calle. Por supuesto, este versículo estaba destinado a ser llevado a un nivel espiritual, en el que la Iglesia debe estar vigilante y vestida con sus ropas de justicia, no sea que su pecado deba ser expuesto para que todos vean su vergüenza.


Los árboles están vestidos con hojas

Esta metáfora hebrea también se extendía a los árboles, que eran símbolos de los hombres (Deut. 20:19). Los árboles se visten con las hojas. En Mat. 21:19 Jesús encontró una higuera que tenía una gran cantidad de hojas pero no tenía fruto. Jesús maldijo la higuera por su falta de fruto, diciendo: Ya no salga nunca ningún fruto de ti. Esa higuera representaba a la nación de Judá, que, como Adán y Eva, se había vestido a si misma con autojustificantes hojas de higuera en lugar de con la sangre derramada del Mesías.

Más tarde, cuando Jesús profetizó la reactivación de esa higuera en Mateo 24:32, Él dijo que produciría más hojas, pero no se menciona ningún fruto. En otras palabras, el Estado Sionista llamado “Israel” iba a ser un marcador importante de los últimos tiempos, pero esa nación produciría sólo hojas de higuera, como en tiempos de Jesús. Mientras tanto, la verdadera Israel llenará todo el mundo de frutos (Isaías 27:6).

Esto por sí solo es suficiente para probar que el Estado Judío no es el Israel de la profecía de Isaías.


El matrimonio y la cobertura divina

Una vez que entendemos el concepto espiritual de la ropa, como se muestra por estas metáforas hebreas, podemos empezar a entender la ley en relación con el travestismo de manera espiritual. Debido a que se trata de la vestimenta de hombres y mujeres, está firmemente ligada al concepto bíblico del matrimonio y la cobertura. En otras palabras, debemos tener una cobertura según Dios; pero ¿qué define una cobertura según Dios?

Se remonta hasta el principio en el libro del Génesis, donde el hombre fue creado varón y mujer, creados a imagen de Dios, quien es tanto masculino como femenino. Originalmente, Adán era a la imagen tanto de Yahweh como de El Shaddai, las partes masculinas y femeninas de Dios; pero cuando Dios separó la hembra del macho sacando a Eva de Adán, cada uno se quedó incompleto y en adelante se necesitarían mutuamente para manifestar la imagen completa de Dios. Del mismo modo, cada uno necesitaba del otro para que le proporcionara un doble testimonio para conocer la voluntad de Dios para la familia.

Antes de la aparición del pecado, Adán no cubría a Eva, ni tampoco Eva cubría a Adán, porque no había necesidad de una autoridad en ese momento; ambos estaban cubiertos directamente por Dios mismo. Tanto Adán como Eva oían la voz de Dios y por lo tanto podían darse testimonio uno al otro de acuerdo con la Ley del Testigo Doble que establece todas las cosas. Adán oía de forma natural la voz de Yahweh, el Padre (masculino), mientras que Eva escuchaba la voz natural de El Shaddai, el Pecho (Ubre-Madre) (hembra). Mientras que las voces de un mismo Dios sonaban diferentes y revelaban detalles diferentes, los dos escuchaban al mismo Dios del Cielo.

Las cosas cambiaron cuando Adán y Eva pecaron. El pecado hizo inevitable que los hombres y las mujeres a menudo estuvieran en desacuerdo, y por eso Dios creó una estructura de autoridad en Génesis 3:16, como un plan de seguridad para cuando los cónyuges simplemente no pudieran ponerse de acuerdo sobre algún curso de acción. La autoridad en el matrimonio es parte de una estructura matrimonial de Antiguo Pacto, pero no fue así desde el principio, donde se representaba un matrimonio ideal del Nuevo Pacto.

Cobertura implica autoridad y responsabilidad. El marido cubre a su esposa en un matrimonio Antiguo Pacto. (A veces, una mujer cubre a su marido). Las familias extensas requerían una cobertura conocida como un pariente del muerto, que era el padre o tutor legal que representaba a las víctimas en un tribunal de justicia; era la cobertura legal, responsable de proteger a aquellos bajo su cuidado.

Hoy la familia extensa se describe mejor como la iglesia o denominación, cuyo pastor o sacerdote puede funcionar como un guardián de la gente hasta que crecen hasta la madurez espiritual y pueden vivir en una manera de vida de Nuevo Pacto.

Es obvio que donde no hay pecado, no hay víctimas, y por lo tanto no hay necesidad de un redentor de la sangre. Del mismo modo, un verdadero matrimonio de Nuevo Pacto no tiene necesidad de que un hombre ejerza autoridad sobre su esposa, porque ellos están de acuerdo. En tal caso, si fuera posible volver al ideal edénico, esposos y esposas serían cubiertos sólo por Dios mismo, y no por el otro.

Aquí radica la implicación espiritual de la prohibición de Moisés del travestismo. En una situación ideal, los hombres no deben estar cubiertos por sus esposas, ni las esposas deben ser cubiertas por sus maridos; ambos deben estar cubiertos directamente por el mismo Dios, como lo fue en el principio. Este es el significado espiritual de la orden judicial de Moisés en contra de que un hombre que esté siendo cubierto por la ropa de la mujer, y de que las mujeres estén cubiertas por la ropa de los hombres. En última instancia, es un principio fundamental del matrimonio del Nuevo Pacto.

Soy consciente de que los matrimonios ideales no existen en un mundo imperfecto. Con el fin de alcanzar la unión perfecta, hay que volver al Edén. Ese día llegará, como enseña la Escritura, pero en el momento actual, estamos llamados a crecer espiritualmente y comenzar a movernos en dirección al Edén. Si ambos cónyuges llegan a un cierto nivel de madurez espiritual, donde ambos escuchan la voz de Dios claramente, es posible que un matrimonio sea transformado en gran medida.

La autoridad (o compromiso) es necesaria ya que somos todavía imperfectos. Pero la Ley de Dios establece el patrón ideal para nosotros seguirlo. David escribió en el Salmo 19: 7 y 8, La ley del Señor es perfecta y los preceptos del Señor son rectos. Por lo tanto, la Ley en Deuteronomio 22:5 presenta el principio de la perfecta unión que puede restablecer el alma y alegrar el corazón.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-6/chapter-6-crossdressing/


DEUTERONOMIO – Discurso 6 - Leyes Domésticas - Cap. 5: TRATAMIENTO HUMANO DE LOS ANIMALES, Dr. S. E. Jones



Moisés dice en Deuteronomio 22:4,

4 Si ves el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, prestarás atención a ellos; sin duda ayudarás a levantarlos.

Se trata de una ley práctica que muestra la preocupación de Dios no sólo por la humanidad, sino también por los animales que Él ha creado. Podemos extender esta ley para prohibir toda crueldad con los animales. Dios reclama el derecho a regular nuestro comportamiento hacia los animales sobre la base de Sus derechos creativos. En Lev. 25:23 Dios reclama el dominio eminente sobre la Tierra, y lo vemos por Deut. 22:4 que esto se aplica a los animales, también. De hecho, tenemos una declaración muy clara de la reivindicación de Dios en Jeremías 27:5 y 6,

5 Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la tierra con mi gran poder y con mi brazo extendido, y se la doy a aquel que es agradable delante de mis ojos. 6 Y ahora yo he entregado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y le he dado también los animales salvajes del campo para que le sirvan.

Y es así, porque Dios creó todos los animales y es Su dueño, así como de la humanidad, ningún hombre tiene el derecho de maltratar nada de lo que Dios ha creado. Esto incluye a las personas, porque todas se hicieron del polvo de la tierra, que Dios creó. Amar al prójimo como a uno mismo es una ley que tiene sus raíces en el hecho de que Dios creó a todos los hombres y por lo tanto es Su propietario. Si es ilegal maltratar un burro, entonces es ciertamente ilegal maltratar a cualquier ser humano.


Sobrecarga de bestias de carga

Jesús comentó directamente sobre Deut. 22:4 en Mat. 23:2-4, cuando les dijo a Sus discípulos:

2 diciendo: “Los escribas y los fariseos se han sentado en la silla de Moisés; 3 Por lo tanto, de todo lo que os dicen, observad todo, pero no hagáis según sus obras; porque dicen cosas y ellos no las hacen. 4 Porque atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos mismos no están dispuestos a moverlas ni con un dedo.

En otras palabras, eran como hombres que acumulan enormes cargas sobre sus asnos, pero cuando caen bajo la carga, no están dispuestos a mover un dedo para ayudarlos. En otras palabras, estaban siguiendo las tradiciones de los hombres que en realidad habían quitado su sitio a la Ley. Mat. 15:3 dice:

3 Y él respondiendo, les dijo: “¿Y por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?

Después de dar ejemplos, Jesús concluye en el versículo 9,

9 Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.


El buen trato a los animales en el día de reposo

En otra ocasión Jesús recurrió a la Ley, después de haber sido criticado por sanar a un hombre en sábado. Les dijo a sus críticos en Lucas 14:5,

5 ... ¿Quién de vosotros que tenga un hijo [griego: huios, “hijo”] o un buey caído en un pozo, y no lo sacará luego en día de sábado?

Incluso los fariseos entendieron que no podían dejar a su hijo, o incluso un animal, en un pozo hasta que el sábado hubiera pasado. Aquí, el hijo y el buey son tratados según el mismo principio de la Ley. El principio se cumplía con la curación de la gente en el día de reposo. Se dieron las Leyes del Sábado para nuestro beneficio, pero cuando los hombres trataban las Leyes de Reposo como si fueran una regla rígida, todo el espíritu de la Ley podía ser violado fácilmente.

Por esta razón Jesús curó en sábado. Lo hizo para dar descanso y alivio a los enfermos, para que ellos también pudieran disfrutar realmente el día de reposo.

Anteriormente, en Lucas 13:15,16, Jesús se enfrentó a una oposición similar después de la curación de una mujer que había sido atada por la enfermedad durante dieciocho años. El jefe de la sinagoga se indignó y citó la Ley del Sábado a Jesús, insistiendo en que tenía seis días para curar, pero que debía descansar el séptimo.

15 Pero el Señor le respondió y dijo: “Hipócritas, ¿ cada uno de ustedes no desata su buey o su asno del pesebre, a quien Satanás había atado durante dieciocho largos años, ¿no debía ser liberada de esta ligadura en el día de reposo?”

En este ejemplo, Jesús usó el ejemplo de su buey, o su asno, porque estos son los animales que podrían ser desatados y dirigidos al agua en el sábado. Pero Su punto era que si no dejamos a los animales atados en el puesto en el día de reposo, entonces ¿cuánto más importante era desatar a esta mujer que había sido atada durante dieciocho años?

Lucas encontró este incidente particularmente interesante, porque era médico. Todo su evangelio fue sobre traer terapia y curación a las víctimas de la injusticia, causados por la incomprensión y la mala aplicación de la Ley por los hombres. Lucas, médico y escriba, fue compañero de Pablo durante muchos años en sus viajes misioneros. Lucas aprendió de Pablo una comprensión más profunda de la Ley de lo que había conocido con anterioridad; y Pablo aprendió de Lucas una mayor apreciación de la igualdad que las etnias disfrutan a los ojos de Dios, así como de la forma de expresar y aplicar la Ley a la cultura griega.

Mi amigo Mark Eaton, que ha estudiado griego durante muchos años, me escribió esto sobre el libro de Lucas:

Personalmente creo que el libro de Lucas es acerca de la promesa y el cumplimiento, la base de la redención de la Ley, que se expresa cuando la justicia de Dios es manifestada en la curación y el lenguaje médico de Lucas en griego … Nadie podría compartir la naturaleza y función de la Ley a una mente griega mejor que Pablo y Lucas, juntos como un equipo. El libro de Lucas revela la curación para el corazón y la mente que viene de una Justicia corrompida que se opone directamente a la Ley.

El ejemplo de la mujer atada dieciocho años es único en el libro de Lucas, ya que los otros evangelios no hacen mención de ella. Sin duda encontró que la Ley era particularmente aplicable a su propia profesión médica.

De hecho, la redacción de Lucas en 14:5 vinculó al hijo con el buey. Detecto algo de humor en esto, al igual que cuando Benjamín Franklin escribió: “El pescado y los visitantes huelen en tres días”, o también, “Sólo los editores y las personas solitarias tienen el derecho de utilizar el editorial 'nosotros' ”. La vinculación de dos cosas atrae un paralelo directo entre ellos de una manera humorística. Así también Jesús mostró un lado cómico cuando planteó la Ley en términos de un hijo o un buey.

Vemos, por lo tanto, cómo Jesús aplica la Ley a la hija de Abraham (Lucas 13:16), y a un hijo o un buey (Lucas 14:5), a pesar de que la Ley se expresaba sólo en términos de animales en Deuteronomio 22:4. La ocasión para exponer en esta ley vino a través de la Ley del Sábado, que se aplica tanto a los animales como a las personas. Deuteronomio 5:14 dice, en el que no debe hacer ningún trabajo, usted o su hijo ... o su buey o su asno”.


Aplicaciones espirituales de la Ley

La Ley sobre el Maltrato a los Animales, en su significado literal de la superficie, se aplica a los burros y bueyes en un sentido práctico. Su intención espiritual amplía la aplicación para incluir a las personas. Podemos llevar esto un paso más allá y ver también su sentido profético, donde los burros son pentecostales y los bueyes son vencedores. (Véase mi libro, El Trigo y Asnos de Pentecostés; en castellano: http://josemariaarmesto.blogspot.com.es/2014/03/el-trigo-y-los-asnos-de-pentecostes.html).

La aplicación de la Ley a este nivel muestra que no debemos a maltratar a ninguno de los servidores de Dios: pentecostales o vencedores. Si están atrapados en ciertas situaciones o limitados por creencias que creemos que son falsas, se nos manda en la Ley estar preocupados por ellos y hacer lo que podamos para liberarlos. Una vez dicho esto, también debe quedar claro que no hay que esforzarse demasiado, para no intentar forzar a alguien a creer algo de verdad que no están dispuestos a escuchar. Si un burro cae en un hoyo, no podemos dejarlo en libertad si se contenta con permanecer allí. Él debe estar insatisfecho con su condición actual con el fin de cambiar.

En Mateo 21 leemos como la ‘Entrada Triunfal en Jerusalén’ de Jesús fue en un burro y su pollino. Los había obtenido mediante el envío de estos dos discípulos a “desatadlos y traedlos a mí (21:2). ¿Por qué era importante que este burro tuviera un potro? Creo que profetiza de las dos venidas de Cristo, el potro sugiriendo un tiempo futuro cuando nosotros veríamos esta escena repetirse de alguna manera. Jesús vino la primera vez a morir en la Cruz y a preparar el camino para la promesa que se cumplió en el día de Pentecostés. Eso explica la presencia del burro madre. Pero el potro habla de nuestro tiempo en los últimos días. En la Segunda Obra de Cristo, Él va a desatar el potro de Pentecostés de una forma mayor. En un primer nivel habla del Gran Derramamiento del Espíritu Santo que está por venir. En otro nivel se habla de la liberación de la Iglesia bajo Pentecostés para una mayor comprensión de la voz, para que Pentecostés mismo ya no sea una fiesta con levadura (Lev 23:17). Técnicamente hablando, la ofrenda pentecostal (nuestro corazón) es leudada, y así tiene que ser cocido por el Espíritu Santo con fuego, con el fin de matar la levadura y que sea apta para mesa de la comunión de Dios.


Cuando somos capaces de entender y comparar los tres niveles de comprensión de la palabra -el literal, el espiritual y el profético, entonces podemos empezar a comprender la mente de Cristo tal como se expresa en la Ley.

http://www.gods-kingdom-ministries.net/teachings/books/deuteronomy-the-second-law-speech-6/chapter-5-treating-animals-humanely/