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"FIJACIÓN BAJO LA LEY": 16- Cuando Dios cambia el menú, Joseph Herrin



La pregunta surge a menudo en cuanto a si los cristianos han de observar las sombras de la Antigua Alianza. ¿Deben los cristianos guardar las fiestas de Yahweh? ¿Debemos descansar en el día de reposo? ¿Es la voluntad del Padre para los que están en Cristo comer sólo aquellos alimentos que la Ley de Moisés declaró ser limpios?

En este artículo, quiero mirar específicamente a las normas dietéticas contenidas en la Ley de Moisés. Hay denominaciones enteras, como los Adventistas del Séptimo día, y la Iglesia de Dios Universal, que anuncian que las Leyes Dietéticas del Antiguo Testamento todavía están en vigor. Los que son observantes de la Torá hacen de las Leyes Dietéticas una parte clave de sus instrucciones para los santos. ¿Qué enseñaron los apóstoles de Cristo? ¿Está el cuerpo de Cristo aún sujeto a las regulaciones alimentarias que se encuentran en la Ley?

Para aquellos que han entendido y recibido las cosas escritas hasta ahora en esta serie, la respuesta debería ser obvia. La Ley de Moisés no tiene jurisdicción sobre los que están en Cristo. En virtud de la unión con Cristo, los creyentes han muerto a la Ley para que puedan ser unidos a Otro. Hay un nuevo sacerdocio, una nueva Ley, una nueva manera de vivir en el Espíritu. "Las cosas viejas pasaron. He aquí todas son hechas nuevas". Las sombras han dado paso a la sustancia.

Colosenses 2:16-17, Por tanto, nadie os juzgue con respecto a comida o bebida, o en cuanto a días de fiesta, lunas nuevas o días de reposo -cosas que son una sombra de lo que está por venir; pero el cuerpo es de Cristo.

Al mirar todo el consejo de los apóstoles de Cristo, nos encontramos con que la observación de las sombras relacionados con la alimentación, los días de fiesta, lunas nuevas y sábados no se requiere. Por otra parte, la observancia de las sombras no está prohibida, o condenada. El consejo de los apóstoles es que cada hombre debe esforzarse por mantener una conciencia limpia delante de Dios.

Todos los cristianos deben tratar de seguir la dirección del Espíritu Santo. Los cristianos tienen diferentes grados de conocimiento de la mente y los caminos de Dios. Uno cuyo conocimiento es maduro puede darse cuenta de que nada es inmundo en sí mismo, y todas las cosas se pueden comer con acción de gracias. Uno que no tiene este conocimiento, cree que sólo puede comer lo que Moisés permitió.

Hay quienes sostienen que, puesto que Dios es eterno, y Él no cambia, que Sus leyes no cambian. En la superficie, esto suena razonable. Sin embargo, no resiste el menor análisis. La Biblia está llena de ejemplos del Dios inmutable cambiando la forma en que se relaciona con los hombres. Yahweh ha alterado con frecuencia Sus instrucciones para la humanidad. Esto lo vimos en un capítulo anterior, donde miramos repetidamente la frase de Cristo: "Habéis oído ..., pero yo os digo …".

Los argumentos a favor de la continuación de las Leyes Dietéticas apelan al sentido de justicia del hombre natural, pero no son compatibles con las Escrituras. Si fuera cierto el argumento de que las instrucciones de Dios (Torá) para el ser humano no cambian porque Él no cambia, entonces tendríamos que encontrar pruebas de corroboración de esta declaración en la Biblia.

¿Qué, pues, vamos a hacer con el hecho de que el Señor ha cambiado varias veces sus instrucciones para el ser humano con respecto a lo que puede comer, y está profetizado que Él va a hacerlo de nuevo durante el Reino Milenario de Cristo? Vamos a examinar la evidencia bíblica.

Cuando Dios creó a Adán y Eva, les dio sólo frutas y verduras y los frutos de la tierra para su comida.

Génesis 1:29, Y dijo Dios: "He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os serán para comer".

Incluso los animales comían una dieta vegetariana. No había carnívoros cuando se formó la Tierra.

Génesis 1:30, y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, he dado toda planta verde para alimento". Y fue así.

¿Son estas instrucciones que Yahweh entregó al primer hombre y a la mujer idénticas a las previstas para Moisés? ¡Absolutamente no! Moisés permitió a los hombres comer carne animal. La carne animal se prohibió a Adán y Eva. Vemos entonces que la Torá (instrucción) de Dios cambia.

El primer menú que Dios le dio al hombre duró aproximadamente 1.700 años. Desde Adán a Noé el hombre tuvo sólo las plantas para comer. Después del Diluvio el Señor declaró que el hombre podía comer carne.

Génesis 9:1-5, Así que Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo:. "Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la tierra ... Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero vosotros no comeréis carne con su vida, es decir, su sangre.

Vemos que a Noé y sus descendientes se les permitió comer "todo lo que se mueve y vive". Si un cerdo se movía podía ser comido. Cangrejos y camarones se movían, por lo que se podían comer. "Todo lo que se mueve ..." era el único criterio que figuraba en la instrucción de Yahweh a Noé. La prohibición sólo estaba en contra de comer la sangre, porque la vida (literalmente "alma") del animal está en la sangre.

Noé comprendió que ciertos animales se consideraban limpios, y algunos impuros, porque había hecho una distinción entre ellos cuando los metió en el arca. De todo animal limpio, los llevó de siete en siete al arca, un macho con su hembra. De cada animal impuro llevó de dos en dos al arca. Después que la inundación cedió, leemos que Noé ofreció al Señor un sacrificio de todos los animales limpios que habían sido llevados en el arca. Sin embargo, el Señor no hizo ninguna distinción entre puro e impuro al decir a Noé lo que podía comer. Por el contrario, la instrucción fue, "Si se mueve, se puede comer". Esta instrucción dietética estuvo en vigor desde Noé hasta Moisés, un lapso de aproximadamente 800 años.

Durante 430 años de este período, los descendientes de Abraham hicieron conforme a las leyes de Noé, porque la Ley Mosaica no se había dado. Se permitió a los descendientes de Abraham comer los cerdos y los mariscos, y todo lo que se movía sobre la tierra. No hubo ninguna prohibición con respecto a estas cosas hasta que la Ley fue entregada a Moisés. La Ley se introdujo 430 años después de que el Señor hizo el Pacto de la Promesa a Abraham, y 2.500 años después de Adán.

Pablo declaró, "donde no hay ley, tampoco hay transgresión". Al ver que no había ninguna ley contra el consumo de ciertos tipos de carne hasta que se dio la Ley Mosaica, los que comieron animales impuros no transgredieron. Aquellos que argumentan que "Dios no cambia" y que por lo tanto las leyes que Él da a los hombres no cambian, están fallando en trazar correctamente la Palabra de Dios.

¿Perciben que antes del Diluvio era una transgresión de la voluntad de Dios para el hombre comer carne animal? Después del Diluvio podían hacerlo y no transgredir. Desde Noé hasta Moisés, el hombre podía comer cualquier cosa que se moviera. Un hombre podía comer un cerdo desde la pezuña hasta el hocico, incluyendo la grasa. La única cosa prohibida era la sangre. No había transgresión.

¿Por qué es tan increíble entonces concebir que las instrucciones (Torá) que Yahweh dio a Moisés eran también para una duración limitada? Yahweh destinó la Ley de Moisés a estar en vigor hasta que la semilla prometida viniera.

Gálatas 3:19, ¿Por qué entonces la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, que fue promulgada mediante ángeles por mano de un mediador, hasta que viniera la descendencia a quien fue hecha la promesa.

Hubo un período de 1.500 años desde Moisés hasta Cristo (la Semilla de Dios). Durante este tiempo el pueblo de Dios tenía muchas prohibiciones relativas a la alimentación, ya no podían comer cualquier cosa que se moviera; ahora, estaban limitados a aquellas criaturas de la Tierra que tuvieran una pezuña hendida y rumiaran el bolo alimenticio. Relativo a las que habitaban en el mar, los ríos y lagos, ya no era todo lo que se movía, sino sólo las que tuvieran aletas y escamas. Hasta los pájaros y los insectos fueron divididos en los que podían ser comidos, y los que no se podían comer.

Más allá de estas restricciones, se introdujeron nuevos límites sobre el consumo del hombre.

Bajo la Ley Mosaica hombre no podía comerse la grasa, ni siquiera grasa que se encuentra en los animales declarados como limpios. La grasa y la sangre se debían ofrecer a Yahweh. Estaba prohibido a hervir un cabrito en la leche de su madre. Durante la semana de Pascua, la levadura no podía ser utilizada en la cocina.

Las regulaciones que se encuentran en la Ley todas sirven como parábolas proféticas. En cada una se presagiaba algo de verdad espiritual. El tiempo no me permite escribir de lo que significaban estas normas dietéticas.

Cuando Cristo vino, el tiempo de prueba de la humanidad, siendo vigilada y gobernada por la Ley de Moisés, finalizó. En consecuencia, la instrucción que Dios dio a la humanidad con respecto a lo que habría de ser comido cambió.

Hechos 15:28-29, Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de inmoralidad sexual. Si os guardáis de estas cosas, bien haréis.

Una vez más el hombre podía comer todo lo que se movía, pero la antigua prohibición de comer sangre se mantuvo. Cuando se estrangula un animal, la sangre permanece en la carne. La instrucción de abstenerse "de sangre" y "de ahogado," fueron las únicas instrucciones registradas relativas a los alimentos para los que están en Cristo. No parecía "bien al Espíritu Santo" para formar a los convertidos a Cristo de entre los gentiles "imponerles" toda la "carga" de la Ley. De la gran cantidad de normas dietéticas en la Ley, "ha parecido bien al Espíritu Santo" cargar a esas nuevas criaturas en Cristo sólo con la prohibición de la dieta de abstenerse de comer sangre.

Los apóstoles y los líderes de los judíos que creían en Cristo, se reunieron en Jerusalén para examinar la cuestión específica de si los nuevos conversos gentiles debían ser instruidos a guardar la Ley de Moisés. Pedro resumió la conclusión de los ancianos con estas palabras:

Hechos 15:10, Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo un yugo sobre el cuello de los discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

El yugo del que Pedro hablaba era un yugo de esclavitud. La Ley trataba a los hombres como esclavos. Dios al ver que el hombre era un esclavo del pecado, lo trató como a un esclavo, colocándolo bajo la Ley. Los que están en Cristo están libres de la esclavitud del pecado. Por lo tanto, el Señor los trata como hombres libres. Al hombre de la nueva creación se le da libertad.

Gálatas 5:1-2, Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. De hecho yo, Pablo, os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

Los ancianos y los apóstoles consideraron cuidadosamente este asunto y llegaron a la conclusión de que, de las 613 leyes entregadas a Moisés, sólo tres tenían que ser transmitidas a los cristianos gentiles (Estoy combinando las dos que tratan de sangre). No hay instrucciones con respecto a las aletas y escamas, pezuñas hendidas y rumiar, que fueran colocadas sobre los cuellos de los gentiles. Se les enseñó a andar por el Espíritu. Una lista excesiva de ordenanzas carnales llevaría sus ojos lejos del Espíritu de Cristo como Su guía.

Vemos entonces que desde Adán a Noé el hombre sólo comía una dieta de materia vegetal. De Noé a Moisés, el hombre comió materia vegetal y cualquier cosa que se moviera. Desde Moisés hasta Cristo, el pueblo de Dios comían lo que la Ley declaraba limpio. Desde Cristo hasta hoy, el pueblo de Dios es instruido a no comer la sangre, pero no tiene ninguna otra ley de prohibición. Las palabras de los ancianos y los apóstoles no son la instrucción final de Yahweh respecto a la dieta. Se va a cambiar de nuevo. Las Escrituras declaran que durante el reino milenario de Cristo aquellos animales que son carnívoros se convertirán en herbívoros.

Isaías 11:6-7, "El lobo habitará con el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas. Y el león comerá paja como el buey.

Estas palabras del profeta Isaías describen un retorno a las condiciones del Edén. En el Edén a los animales se les dio toda planta verde. Para la alimentación del hombre también era toda planta verde, y cada árbol frutal. Esta será la condición de la Tierra una vez más.

¿Pueden ustedes imaginar los argumentos que el devoto a la Torá hará en el período del milenio? “¿Qué quiere decir que no puedo matar una vaca y cocinar su carne? Moisés dijo que podían hacerlo. ¿Por qué no puedo retorcerle el pescuezo a ese pollo? ¿No sabe que la Ley no cambia?" A pesar de que un argumento tan hipotético parece tonto, demuestra el error de aquellos que suponen que la Ley es una ordenanza eterna. Toda obra de Dios tiene un tiempo y una época le fue asignada.

Eclesiastés 3:1, Todo tiene su tiempo, un tiempo para cada cosa bajo el cielo ...

Al mirar hacia atrás a la historia de los tratos de Yahweh con el hombre, vemos que grandes cambios se produjeron durante la vida de Noé. Otras grandes alteraciones se produjeron durante la vida de Moisés. Sin embargo, el cambio más grande de todos en el camino de Yahweh para hombre se produjo durante la vida terrena de Su Hijo. Al ver que las instrucciones de Yahweh para la humanidad se alteraron con Noé y Moisés, no es difícil de concebir un cambio una vez más con Cristo.

Mientras que tengo su atención centrada en el período del Milenio, permítanme compartir lo siguiente. Los santos no deben suponer que ellos pueden apresurarse hacia un estado más perfecto y edénico mediante la adopción de una dieta vegetariana ahora. Cristo caminó perfectamente ante el Padre, mientras que estaba en la Tierra, y comió carne. En numerosas ocasiones se hace constar que comía pescado, así como alimentó con él a Sus discípulos. Incluso se le registra como haber comido pescado dos veces después de Su resurrección. Los que optan por comer sólo verduras están autorizados para hacerlo, pero sus opciones de alimentos no son más justas que las del hombre que elige comer carne. Cristo declaró que no es lo que entra en la boca del hombre que lo hace impuro. Es lo que sale de la boca del hombre lo que contamina.

Marcos 7:18-23, Y les dijo: "¿Tan faltos de entendimiento sois? ¿No entendéis que todo lo que entra en el hombre desde fuera no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y se elimina?"

Por lo tanto Él declaró limpios todos los alimentos. Y decía, "Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre". Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, la maldad, así como el engaño, la lascivia, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre". El enfoque de Yahweh siempre ha estado sobre la creación de un corazón limpio (alma) en el hombre. Los alimentos no contaminan el alma del hombre, sólo afectan al cuerpo.

Las regulaciones de la Ley relativas a los alimentos no se dieron con la idea de hacerlos justos, se les dieron como tipos y sombras de la verdad espiritual. A través de Su Hijo, Dios hizo limpio lo que anteriormente era impuro.

Hechos 10: 9-16, al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Entonces se puso muy hambriento y quería comer; pero mientras disponían, cayó en trance y vio el cielo abierto y un objeto como un gran lienzo atado de las cuatro puntas, descendía hacia él y era bajado a la Tierra. En él había toda clase de animales cuadrúpedos de la Tierra, fieras, reptiles y aves del cielo. Y vino una voz a él, "Levántate, Pedro; mata y come". Pero Pedro dijo: "¡No sea así, Señor! Porque nunca he comido nada profano o impuro". Y una voz le habló por segunda vez, "Lo que Dios limpió, no lo llames impuro". Esto se repitió tres veces. Y el objeto fue llevado al cielo de nuevo.

Soy consciente de que la experiencia de Pedro sirvió como un mensaje para declarar que los gentiles habían sido declarados limpios por Dios. Sin embargo, otras Escrituras revelan que los alimentos que eran inmundos bajo la Ley, fueron limpios también. El apóstol Pablo declara que esto es así en varias cartas a diferentes grupos de personas:

I Timoteo 4:3-5, … los hombres que prohíben el matrimonio y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias todos los que creen y conocen la verdad de que todo lo creado por Dios es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque es santificado por medio de la palabra de Dios y la oración.

Hablando específicamente de los alimentos (véase el versículo 13) Pablo declara lo siguiente:

Romanos 14:14-15, yo sé y estoy convencido en el Señor Yahshua que no hay nada impuro en sí mismo; pero aquel que considera que algo es inmundo, para él es inmundo.
I Corintios 8:8, Si bien la vianda no nos hace más aceptos a Dios; no somos peores si no comemos, ni mejores si comemos.

En estas últimas palabras de Pablo, encontramos un eco del versículo que examinamos en el artículo anterior. "Ni la circuncisión, ni la incircuncisión valen nada, sino una nueva creación". No somos ni peores si no comemos (circuncisión, sujetos a la Ley), ni mejores si nosotros comemos (incircuncisión, libres de la Ley). Como declaró Yahshua, lo que entra por la boca no contamina al hombre. Por otro lado, el consumo de alimentos "sagrados" no hace al hombre justo.

Este capítulo no estaría completo a menos que hablara del papel del Espíritu en lo que respecta a la dieta. Si el hombre se libera de la Ley, pero no queda bajo el dominio del Espíritu de Cristo, está sin Ley. El hecho de que Dios ha dado sólo la prohibición de comer sangre para los que están en Cristo, no implica que el hombre haya de ser auto-dirigido en lo que come.

El principio del ministerio de Cristo comenzó con Su Padre, por medio del Espíritu que moraba en Él, dándole Sus instrucciones en relación con el consumo de alimentos. El Padre le dijo a Su hijo que debía ayunar de todo alimento durante cuarenta días. Si Cristo se hubiese llevado por la Ley de Moisés, Él podría haber argumentado que Moisés permitió comer comida diaria y mientras eligiera alimentos limpios, no había necesidad de que ayunase. Cristo no fue dirigido por la Ley, sino por el Espíritu. Su Padre le reveló Su voluntad de que Cristo ayunase durante cuarenta días, por lo que la obediencia requería la sumisión a esta revelación.

Como hijos de Dios, también nosotros encontraremos que el Padre nos da instrucciones específicas con respecto a nuestra dieta. A veces Él nos llevará a ayunar. Otras veces nos dirigirán a evitar ciertos alimentos, o añadir ciertos alimentos a nuestra dieta.

Hace algunos años, cuando tenía mucho sobrepeso, el Padre me dio instrucciones para cortar las grasas y los azúcares de mi dieta. La Ley de Moisés no dice nada con respecto al azúcar, pero el Espíritu es capaz de hablar con nosotros específicamente, guiando a cada individuo a la perfección. El Padre me ha disciplinado mucho a mí en el área de la alimentación, pues tuve apetitos sin restricción la mayor parte de mi vida. Yo sabía que mi Padre tiene interés en lo que como. Él tiene una opinión sobre el asunto, y hago bien en tratar de conocer Sus pensamientos y cumplir con ellos.

El hecho de que el santo no tenga ningún código escrito hoy para instruirle en lo que debe comer, no implica que el Señor no tenga instrucciones que darle en la materia. Nuestra instrucción viene de un canal diferente. Somos instruidos por el Espíritu que nos fue dado para habitar en nosotros. El siguiente principio se le da al cuerpo de Cristo.

I Corintios 10:31, Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.


Esa es la conclusión del asunto.

Publicaciones Heart4God :

¿CÓMO FUNCIONA LA GUERRA ESPIRITUAL EN EL TIEMPO?, God's Kingdom Ministries

30 de diciembre 2016 fecha "dimisión-renuncia"



6/12/2016

Ahora estamos en el ciclo profético que comenzó el 14 de noviembre y termina en 27-30 de enero. El ciclo fue establecido por la Red de Oración (NOP) en su primera campaña de oración en 1981. Yo no estaba al tanto de esta campaña de oración en el momento, pero me afectó profundamente, porque yo estuve atrapado en esta batalla sin saber cómo ni por qué. Ya sea que uno lo sepa o no, todos somos participantes en las guerras celestesAlgunos, por supuesto, en la simple función de prisioneros de guerra.
En el momento en que el NOP se enfrentaba al enemigo en la guerra el 12 de noviembre de 1981, me encontré acusado ​​de luchar contra otro pastor. Pensé que estaba loco, pero 18 meses más tarde, cuando por fin pude recibir los informes de batalla, descubrí que era técnicamente correcto. ¡Me había unido al NOP y, sin darme cuenta, era parte de la oposición!
Esta fue una batalla contra una invasión demoníaca de los EE.UU. que vino a través de San Francisco y se dirigía hacia Corpus Christi, TX, y su propósito era destruir el Cuerpo de Cristo. El muro de oración por América había sido violado, porque la iglesia había condenado a San Francisco y había abandonado los muros de defensa. Llevó al NOP 76 días para cerrar la brecha y ganar la primera batalla.
El NOP rompió la formación demoníaca en pedazos, pero el enemigo ya había entrado, y mucho daño ya se había hecho. Pasamos muchos años en la guerra espiritual para superar los efectos de esta invasión. El objetivo general era liberar a los escogidos por Dios del sistema de la cruz quebrada. La fase 1 de la guerra terminó el 4 de diciembre de 1981 y este fue el día en que fui liberado. En otras palabras, en este día en 1981, renuncié como pastor de la iglesia en Las Cruces. Es lo que yo he llamado a menudo "mi día de crucifixión". En realidad, fue la fecha en que Dios me liberó de la construcción de mi propio pequeño reino (mi iglesia).
En ese momento, era difícil ver este evento como una buena cosa. Fue muy doloroso, y unas semanas más tarde, el 30 de diciembre de 1981 mi familia dejó la ciudad para comenzar nuestro "adiestramiento en el desierto" (véase nota 1) por los próximos 390 días. Pasaría algún tiempo antes de que pudiera ver cómo era la manera de entregarme, tanto interna como externamente a Dios, y cómo bien valían la pena el dolor y la pérdida temporalFue el gran punto de inflexión en mi vida, me cambió de un creyente "normal" a la persona, obviamente, "anormal" que soy hoy.
Los primeros 12 meses de este desierto (? ver nota 1) fue un tiempo de muerte, seguido de la resurrección en las mismas fechas que habían sido importantes del año anterior. Del 26 de octubre al 4 de diciembre de de 1982, con el clímax de mi período de muerteLas condiciones eran tan malas (sin salida) que pensé que no iba a sobrevivir, y deseé estar muerto. Recuerdo decirle a Dios que yo no trataría a mi perro así, y mucho menos a un hijo.
En ese momento llegué al final de mi fe (¿sepulcro en las aguas del Jordán?), y el único hilo de esperanza que me quedaba era Romanos 8:28"Todas las cosas ayudan a bien". No tenía la fe para creer esto, pero sin embargo, en el fondo, sabía que era verdad. Mi mente del alma (natural) había llegado al final de su capacidad de creer, pero mi espíritu sabía cosas que mi alma no conocía. Mi fe natural falló, pero la verdadera fe presente en mi espíritu se mantuvo. Al final, esa discrepancia me enseñó la diferencia entre el alma y el espíritu (Hebreos 4:12), y descubrí que cada uno de ellos tiene una mente y conciencia distintosPero tuve que pasar por la muerte de la mente del alma para descubrir la diferencia, y también para hacerme cambiar de identidad del viejo hombre (alma) al hombre de la nueva creación (espíritu). "Nací de nuevo" y me convertí en una nueva criatura en Cristo (Gálatas 4:19). 
Ese período final de muerte duró 42 días, terminando el 4 de diciembre de 1982. En este día recibí una pila de 3 pulgadas de boletines de noticias de la Red de Oración. Alguien les había pedido que me las enviaran a mí. Porque llegaron precisamente un año después de mi renuncia a la iglesia de Las Cruces, supe inmediatamente que esto era muy importante, por lo que me las leí antes del mediodía del día siguiente. Tal vez la revelación más importante en esos boletines era la palabra del Señor: "Deja pasar alrededor de un año".
El contexto era que Dios les había dicho que un determinado evento ocurriría en una fecha determinada. La fecha llegó y se fue, pero el evento no ocurrió. Se quejaron, y el Señor les dijo: "Deja pasar alrededor de un año". El evento ocurrió en la fecha correcta, pero un año más tardeEsa fue la revelación fundamental acerca de la forma en que funciona el tiempo en los cielosTodo el tiempo es uno en la dimensión espiritual. El año de cumplimiento parece ser menos importante que la propia fecha, porque el tiempo no es lineal, sino cíclico.
Me imagino que la forma es así ... Imagínese en un carrusel. Cada vez que da una vuelta, ve la misma gente de pie allí mirando. Pero algunos se han movido un poco, por lo que la escena no es precisamente la misma. Hay similitudes en cada vuelta, pero también hay una progresiónNo es realmente un ciclo (vuelta), sino una espiralAsí que estamos en un gran carrusel, como la Tierra girando alrededor del SolEstamos en medio de una gran batalla cósmica en una guerra celestial que ha estado ocurriendo durante miles de años. Luchamos la misma guerra que libró Daniel en Daniel 10:13,20,21La única diferencia es que ahora la batalla ha progresado, por lo que hay nuevas caras, nuevas condiciones y nuevos eventos que deben ser observados.
He sido participante activo en esta guerra desde el 12 de noviembre de 1981. Les puedo decir que la guerra está casi terminada y ganamosEl cuerpo de Cristo no será eliminado. La Tierra no será destruida. Jesús no tiene que venir a salvarnos del borde del desastreDe hecho, Él ha levantado intercesores y guerreros espirituales y les ha dado poder para vencer al enemigo. Él trabaja a través de nosotros, y cuanto más nos estamos capacitando en esta área, más eficaces somos, tanto mayores son las responsabilidades que se nos dan, y tanto mayor es la carga que podemos llevar.
La ignorancia del Plan Divino y de las leyes de Dios hace que muchos apoyen de alguna manera al enemigo sin darse cuenta. Todos estamos involucrados en esta batalla, aunque la mayoría son ciegos a ella, y muchos ni siquiera creen que está sucediendo. Creen sólo lo que pueden ver o escuchar, y no tienen ojos para ver y oídos para oír las cosas espirituales. Mis ojos empezaron a abrirse los días 5-7 de junio de 1982 en medio de mi período de entrenamiento en el desierto (? ver nota 1)Esa fue la primera vez que supe que había atravesado la barrera carnal y fui capaz de escuchar Su voz. Los próximos diez años se emplearon en el tratamiento de la idolatría del corazón (fuertes opiniones o deseos y creencias equivocadas), para que pudiera entender lo que estaba escuchando y no aplicando o tratando de cumplir con la Palabra en el momento equivocado.
Por último, en noviembre de 1993 mi entrenamiento en el desierto fue completadoLos primeros 12 meses (1981-1982) habían sido un período de morir, pero la formación completa tomaría 12 años(Esta fue una de las primeras revelaciones que recibí en junio de 1982). Cuando se hubo completado, mi primera tarea consistió en tomar la iniciativa en la Campaña de Oración Jubileo (Noviembre 21-29, 1993).
Hemos llevado a cabo muchas campañas de oración en los 8 años a partir de 1993-2001, pero el más intenso fue el año 2001, que finalizó el 14 de noviembre de 2001. Ganamos, pero nosotros no sabíamos aún cuando los resultados de la victoria surgirían en el mundo como eventos históricos. Ahora lo sabemos, debido a que la victoria se está viendo en el año 2016. Así que estoy esperando grandes cosas a desarrollarse en el año 2017 y más alláCreo que estamos a punto de entrar en una nueva fase de toda la historia del Reino, y que esto realmente comenzará con la efusión del Espíritu Santo, que todos hemos estado esperando.
Esto me trae a la actualidad. Una vez más, acabamos de pasar la fecha importante del 4 de diciembre, que en 1981 fue la fecha de mi renuncia en Las Cruces y el inicio de mi tiempo de muerte. 1982 fue el comienzo de mi resurrección de entre los muertos que terminaría con nuestro traslado a Batesville, Arkansas (22/23 de enero de 1983) y mi viaje a Nuevo México y regreso (27-30 de enero de 1983).
Estas fechas habían sido establecidas por la red original de la guerra Oración del año anterior. La campaña de oración terminó el 27 de enero de 1982, y fue seguida por una "celebración" de 3 días hasta el 30 de enero.
Tres años más tarde, el mismo ciclo se repitió en el contexto del Pastor Thomas, que fue lleno del Espíritu, el 27 de enero de 1986. El problema (como expliqué en el weblog de ayer) era que había "muerto" espiritualmente unas semanas antes y estaba en la necesidad del Espíritu Santo para levantarlo de entre los muertos antes de que realmente muriera.
En ese momento, entendimos que Dios nos estaba enseñando los principios de la resurrección y las leyes del espíritu de vida en Cristo (Romanos 8:2), para que pudiéramos saber cómo resucitar a los muertos a una escala mayor en el tiempo por delante. Pero estábamos aprendiendo algo más que a dar una orden. Nos estaba enseñando los principios fundamentales de la resurrección para que pudiéramos entender lo que estábamos haciendo. Dios nos estaba mostrando no sólo Sus hechos, sino también Sus caminos (Salmo 103:7). Los guerreros de oración que siguen las órdenes no necesitan saber mucho sobre el plan general, pero los que están en posiciones de liderazgo deben conocer la mente de Dios y entender Sus caminos.
Parece que el próximo mes deberíamos ver el comienzo de este tiempo de "resurrección" tomando la forma de un derramamiento del Espíritu SantoEs difícil saberlo a ciencia cierta, por supuesto, debido a que los ciclos de tiempo significan que los eventos podrían suceder un año más tarde. Pero tengo un sentimiento interior de que hemos llegado al momento en que esto sucederá. Así que estén atentos.
Una evidencia de que estamos "en la fecha prevista" y viendo este patrón original emergiendo una vez más, fue vista el pasado fin de semana. Recordemos que el 4 de diciembre fue mi renuncia a la iglesia en 1981. Entonces, ¿qué sucedió este pasado fin de semana?
En primer lugar, el referéndum en Italia fue derrotado, y el primer ministro Renzi dijo que iba a renunciar.
A continuación, 45 minutos más tarde, el primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, también renunció abruptamente. Debido a las diferentes zonas horarias, John Key, renunció el 5 de diciembre, pero Renzi dimitió el 4 de diciembre.
Dos renuncias, una en Italia, la otra en Nueva Zelanda. Ambos países se han visto sacudidos por terremotos últimamente. La ciudades de Roma y Christchurch fueron golpeadas. Ambas ciudades representan a la Iglesia. Por lo tanto, podemos ver las señales de que ambos primeros ministros han renunciado a la iglesiaAunque conscientemente no han renunciado a su pertenencia a la Iglesia, lo han hecho en un nivel profético.
¿Coincidencia? ¿Cuáles son las probabilidades de esto?
Estaremos pendientes de otras fechas este mes, que pueden estar asociadas con eventos de 1981 y 1982, cuando se iniciaron estos patrones. Pero la fecha principal para observar será el 30 de diciembre es una fecha "renuncia-dimisión". Dejamos Las Cruces en esa fecha en 1981. Un año más tarde fue la fecha en que recibí una llamada telefónica ofreciéndome un trabajo en Batesville, Arkansas, y decidimos dejar el desierto.
Voy a dar actualizaciones a medida que se desarrollen los acontecimientos. Todavía no estamos muy "allá", sin embargo, por lo que debemos ser pacientes para ver cómo se desarrollan las cosas.

(1) - NOTA DEL ADMINISTRADOR-TRADUCTOR:
Suponemos que el Dr. Jones está hablando aquí de su experiencia de cruce del Jordán, que es la crisis de pasión, crucifixión, muerte y sepultura del creyente; el gran punto de inflexión en la vida de un creyente, divide su alma de su espíritu, rasgando el velo de su carnalidad; llevándolo a la rendición. Si esto es así el Dr. Jones no pasó a un adiestramiento en el desierto, sino a la vida en resurrección y a la acampada en Gilgal, donde se efectúa la circuncisión del corazón y después a la lucha con los gigantes. Tal vez esto sea equiparable a lo que él llama la batalla contra la idolatría del corazón (fuertes opiniones o deseos y creencias equivocadas); es decir a lo que Watchman Nee llama la operación subjetiva de la cruz o la cruz después de la cruz. El desierto claramente nos habla de la experiencia pentecostal hasta el cruce del Jordán, por lo que lo que el Dr. Jones llama "adiestramiento en el desierto" sería más bien un adiestramiento al otro lado del velo, en Tabernáculos, en Gilgal y la posterior lucha contra los gigantes para conquista de la Tierra Prometida.


Dr. Stephen Jones

"FIJACIÓN BAJO LA LEY": 15- Una Creación Nueva, Joseph Herrin





El apóstol Pablo dedicó la mayor parte de su carta a la iglesia en Galacia a corregir y refutar el error de aquellos que estaban enseñando que los cristianos deben guardar la Ley de Moisés. Hacia el final del libro, cuando Pablo estaba resumiendo lo que había escrito, hizo una declaración que va al corazón de lo que es verdaderamente importante.

Gálatas 6:15, Porque en Cristo Yahshua ni la circuncisión ni la incircuncisión valen algo, sino una nueva creación.

Pablo dice que ni guardar la Ley (circuncisión), o no guardar la Ley (incircuncisión), valen algo. Es decir, ni guardar la Ley, ni la libertad de la Ley, pueden llevar a cualquier hombre a ese estado perfecto y maduro que el Padre desea para Sus hijos. Estar bajo la Ley no le traerá a la conformidad con Cristo. La libertad de la Ley tampoco. Si queremos convertirnos en una nueva creación, el hombre debe nacer de nuevo.

Una noche, un principal entre los judíos fue a visitar a Yahshua. El nombre de este hombre era Nicodemo. Él era muy versado en la Ley, por ser un instructor de todo lo que Moisés había escrito. Por 1.500 años los israelitas habían estado bajo la tutela de la Ley, que sirvió como su tutor e instructor. Sin embargo, los judíos, como todos los hombres, tenían corazones duros. El mensaje principal de la Ley no hubiera sido percibido, o recibido. El mensaje de la Ley es que el hombre, aparte de Cristo, está muerto espiritualmente. El hombre natural no puede agradar a Dios. El hombre debe recibir un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Él debe nacer de nuevo. Cuando Cristo se encontró con Nicodemo esa noche, fue directo al corazón de lo que más importaba.

Juan 3:1-3, Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Yahshua de noche, y le dijo: "Maestro, sabemos que eres un maestro venido de Dios, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él". Respondió Jesús y le dijo: "En verdad, os digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios".

Durante muchos años, la brusquedad de la respuesta de Cristo ha captado mi atención. No hay conversación social informal. No hay respuesta a los comentarios de Nicodemo. Es como si Cristo comenzara una conversación totalmente nueva, porque Él entendía que Nicodemo era un ciego líder de ciegos. Nunca encontraría las respuestas que necesitaba por su cuenta. Cristo debía tomar a Nicodemo de la mano y llevarlo a la verdad.

Juan 3:4-8, Nicodemo le dijo: '¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo, puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?' Respondió Jesús: 'En verdad, os digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no se puede saber de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que es nacido del Espíritu'.

Nicodemo se esforzó por comprender lo que el Mesías le estaba declarando. 1.500 años de instrucción de la Ley no habían llevado a la gente de Dios a un conocimiento de la verdad. Fue muy difícil para este hombre, en un breve momento, escuchar la verdad espiritual hablada y agarrarse a ella.

Juan 3:9-13, Respondió Nicodemo y le dijo: '¿Cómo puede ser esto?' Respondió Jesús y le dijo: '¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes estas cosas? En verdad te digo que hablamos lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?'

Nicodemo no era menos inteligente que los demás hombres. Su incapacidad para comprender la verdad de Cristo que se le presentó fue causada por su condición espiritual ... Espiritualmente, Nicodemo estaba muerto. Por lo tanto, las palabras de Cristo, que eran espíritu y vida, sonaban como una locura para sus oídos.

I Corintios 2:12-14, Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el espíritu que es de Dios, para que podamos conocer las cosas nos han sido dadas gratuitamente por Dios, de lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

En estas palabras, el apóstol describe una diferencia importante entre los hombres que han nacido del Espíritu y los que no. Un hombre espiritual es capaz de recibir los pensamientos de Dios. Lo que el Espíritu habla a un hombre espiritual le es comprensible. El mismo mensaje no tiene sentido para alguien que no ha nacido de nuevo. El problema de Nicodemo era que él era un hombre natural. A pesar de que la Ley había servido como maestra de escuela e instructora de Yahweh para los judíos durante 1.500 años, sus lecciones no fueron aprendidas. La razón se da a conocer en la siguiente Escritura.

Romanos 7:14, Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido al pecado.

A lo largo de quince siglos la Ley había actuado como tutora para el pueblo de Dios. Como se mencionó anteriormente, Torá significa "instrucción". La Ley estaba presentando continuamente sus lecciones. Algunas de las lecciones, como las contenidas en los días festivos, se repetían cada año. Otras lecciones, como la contenida en la sombra del sábado, se repetían cada semana. Algunas lecciones se daban sobre una base diaria. A pesar de la presencia continua y repetitiva de toda esta instrucción, el pueblo de Dios no percibía las enseñanzas contenidas en la Ley. Ellos no entendían que la Pascua que se celebrara anualmente era para señalarles hacia el Cordero de Dios, que sería sacrificado por los pecados del mundo. Ellos no percibían que Pentecostés, que se celebraba cincuenta días después, preveía el día en que se daría el Espíritu para morar en el hombre, estableciendo la instrucción de Dios en los corazones de los hombres. Ellos no comprendieron la profunda lección contenida en el día de reposo semanal; a saber, que el Señor deseaba que los hombres dejaran sus propias obras de la misma manera que Él reposó de las Suyas. Este descanso no iba a ser un día a la semana, sino un cese durante todos los días de las obras de iniciativa personal, que el hombre puede hacer en lugar de hacer siempre la voluntad del Padre.

Trágicamente, muchos cristianos siguen mirando a la Ley como un cuerpo de ordenanzas que se han de entenderse en un sentido estrictamente literal. No perciben el "espíritu" presente en esas instrucciones. Al igual que los judíos antes que ellos, bajo la tutela de la Ley, son aquellos que "siempre están aprendiendo y nunca llegan al conocimiento de la verdad" (II Timoteo 3: 7).

Hasta que la sustancia espiritual de la Ley se entienda y se aplique en la vida de una persona, el santo no va a hacer ningún progreso hacia la madurez en Cristo.

Hebreos 10:1, Porque la ley, ya que sólo tiene la sombra de los bienes venideros, no la forma misma de las cosas, nunca puede ... hacer perfectos a los que se acercan.

Nicodemo se había centrado en la Ley en un mayor grado que la mayoría, porque él era un maestro de la Ley. Sin embargo, no percibió sus lecciones (espirituales). Nicodemo pensó que beneficiaba al hombre estar circuncidado. No vio que lo que realmente necesitaba el hombre era llegar a ser una nueva creación. El hombre natural debe convertirse en un hombre espiritual. Los que son de la Tierra, terrenales, deben convertirse en criaturas celestiales. El hombre necesita un nuevo corazón, un nuevo espíritu. Había nacido una vez, pero él necesitaba nacer por segunda vez.

Muchos cristianos tienen el concepto erróneo de que su identidad como miembros del cuerpo de Cristo se determina de una manera similar a los que se convertían en judíos bajo el Antiguo Pacto. Ellos creen que si aceptan un determinado cuerpo de enseñanzas, y si traen su conducta en alineación con las reglas de ese sistema de creencias, entonces son cristianos. Dependiendo de qué denominación, o cuerpo de enseñanza que una persona abrace, algunos se encuentran guardando la Ley (circuncisión), mientras que otros no lo hacen (incircuncisión). Ninguna posición hace a nadie un hijo de Dios. Se requiere algo más.

Romanos 8: 9, Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Esto es lo que es verdaderamente importante. ¿Ha nacido del Espíritu? ¿Es usted un partícipe del Espíritu de Cristo? ¿Usted oye la voz del Padre y entiende lo que le está hablando? ¿Ha recibido un nuevo corazón que anhela hacer lo que es agradable al Señor? ¿Ha puesto Dios Su Espíritu, Su propia naturaleza divina, dentro de usted? ¡Estas son las cosas que valen mucho!

Nicodemo, como muchos hombres antes y después, creía que la devoción a la Ley satisfacía al Padre. No entendía que los hijos que Yahweh buscaba eran los que tuvieran Su naturaleza.

Muchos hombres creen que nacen con la naturaleza de Dios. Ellos creen que si simplemente se aplican a sí mismos a las buenas obras podrán producir algo que Dios encontrará aceptable.

Ese fue el error de los judíos. Es un error tan antiguo como el de Caín. Caín trajo al Señor una ofrenda del fruto de la tierra. Esto es simbólico del hombre trayendo una ofrenda a Dios de su naturaleza carnal. La carne del hombre fue formada del polvo de la tierra. Estoy convencido de que la ofrenda que Caín trajo al Señor era magnífica a la vista. Pondría ser los mejores productos del mercado, que avergonzarían al mejor de los granjeros, pero Yahweh no tuvo ninguna consideración por la ofrenda de Caín; no porque fuera inferior, como algunos suponen, por ser una ofrenda a medias al Padre, sino por lo que representaba.

Lo mejor que el hombre natural puede producir no es de ningún valor a los ojos de Dios. Esto es lo que provocó Caín. Había trabajado duramente para llevar a Dios una ofrenda que era lo mejor que podía producir. Caín estaba convencido de que la ofrenda era digna de Dios y que debería provocar la alabanza y la aprobación de Yahweh. Cuando Dios no mostró ninguna consideración por ella, Caín se enojó.

Muchos hombres y mujeres de hoy miran a la Ley como un medio para ofrecer a Dios una ofrenda agradable a Él. Ellos creen que si ellos manifiestan una devoción a Él, haciendo que sus vidas se alineen con Él por lo que son capaces de hacer, incluso haciendo grandes esfuerzos y sacrificios, entonces seguramente Dios mirará lo que están ofreciendo con satisfacción y elogio. La verdad es que el Señor no tiene ningún respeto por lo que le ofrecen, porque es una ofrenda que surge de la carne del hombre. Ellos están dando algo que han producido a través del sudor de su propio esfuerzo para Dios.

Los hombres reaccionan violentamente, y con gran ira, cuando se les dice que sus propios esfuerzos son despreciados por Dios. Sin embargo, el testimonio de Dios es que sólo lo que Su Espíritu hace es satisfactorio.

Juan 6:63, El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha.

Desde el inicio del cuerpo de Cristo, ha habido hombres que se inician en el Espíritu, pero luego vuelven atrás a la Ley, como un medio para ofrecer al Señor un sacrificio aceptable. Habiendo comenzado en la fe, se vuelven de nuevo a las obras vanas de la carne.

Gálatas 3:1-4, ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Yahshua Cristo fue claramente presentado entre vosotros como crucificado? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? ¿Tan necios sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? ¿Habéis sufrido tantas cosas en vano -si es que realmente fue en vano?

Tal vez usted está sintiendo que algo muy profundo se está hablando en estos términos, pero está teniendo dificultades para comprender lo que es y cómo aplicarlo a su vida. Este sería un momento excelente para practicar el consejo de Santiago.

Santiago 1:5, Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Lo que Pablo está declarando no es sabiduría natural, sino espiritual. Sólo puede ser comprendido a través del ejercicio de los sentidos espirituales. Así como Cristo abrió los ojos de los ciegos, y abrir los oídos de las personas sordas, así también Él es capaz de dar la visión y el oído espirituales al pueblo de Dios. Yo entiendo que mi enseñanza es una cosa vana si no se entiende por la presencia vivificante del Espíritu. ¡Que el Señor conceda vista y oído a Su pueblo!

Considere las preguntas, preparadas por el apóstol Pablo.

"¿Recibieron el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?" ¿Cómo un hombre se convierte en un participante de la naturaleza divina de Yahweh por medio del Espíritu que mora en nosotros? No podemos trabajar nosotros mismos en la divinidad. Debemos escuchar el mensaje de que Cristo ha reconciliado a Dios y el hombre a través de Su sacrificio expiatorio, y que Él ha enviado su Espíritu para que more en el hombre. Si consideramos estas cosas, entonces vamos por la fe a pedir al Padre que nos dé Su Espíritu para habitar en nosotros.

Lucas 11:9-13, "Así que os digo, pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca encuentra y al que llama, se le abrirá. Si un hijo vuestro pide pan a su padre, ¿le dará una piedra? O si le pide un pescado, ¿le dará una serpiente en lugar del pescado? o si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Si pues vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?"

Esta es la forma en que recibimos el Espíritu. Nosotros pedimos por Él, creyendo que nuestro Padre nos dará Su Espíritu. Nuestro Padre sabe que no podemos vivir un día agradable para Él, aparte de haber nacido espiritualmente. Si los hombres naturales dan a sus hijos lo que necesitan para la vida, ¡cuánto más el Padre celestial lo hará!

Pablo les pregunta: "¿Tan necios sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" Que lleguemos a ser hombres perfectos, hombres espirituales, es el deseo del Padre para nosotros. Este proceso hacia la perfección espiritual se inicia cuando recibimos esa semilla incorruptible del Padre. No podemos trabajar para ello. No podemos producir semilla incorruptible por nuestra cuenta. Simplemente debemos creer que el Padre desea impartir esta semilla a nosotros, pedírsela, y recibirla. Una vez hecho esto, ¿qué locura es pensar que nuestro progreso hacia la madurez espiritual se llevará a cabo por cualquier otro método que el mismo por el que empezamos. Así como creímos que Dios nos daría Su Espíritu, ahora tenemos que creer que Él todos los días nos dará todas las cosas que necesitamos para caminar en la piedad.

II Pedro 1:3, Su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad ...

Debemos vernos como participantes de la naturaleza divina, y creer que podemos vivir una vida victoriosa como una creación espiritual en medio de un mundo oscuro y pecaminoso. Esta vida que vence se vive en el Espíritu. Tenemos nuestra comunión diaria con el Padre por el Espíritu. Oímos Su voz, y creemos que Él nos ha dado el poder para obedecer todo lo que Él nos pide.

Volvernos a la Ley como nuestro instructor y guía es apartarnos del Espíritu. La Ley fue la instructora de hombres que estaban muertos espiritualmente. La Ley también estaba muerta. Fue escrita en piedra, no en carne. No tenía capacidad para impartir vida. El Espíritu es la vida.

II Corintios 3:6, [Él es] quien nos hizo aptos [nos hace estar en forma y digna y suficiente] como ministros y dispensadores de un nuevo pacto [de la salvación a través de Cristo], no [ministros] de la letra (de la ley o código escrito), sino del espíritu; porque la letra [de la ley] mata, pero el Espíritu [Santo] da vida. [La Biblia Amplificada].

Si vamos a fijar nuestra atención en el Espíritu, escuchando Su voz, nos encontraremos llevados a la perfecta voluntad de Dios. Satanás sabe que esto es cierto, y ha librado una incesante guerra contra los santos. Tiene a multitud convencidos de que Dios ya no habla al hombre. Tal conclusión es inconcebible para aquellos que conocen al Padre.

¿Cesaría de hablar el Padre a Sus hijos en el momento en que reciben Su Espíritu? Si el Señor habló a los hombres naturales en abundancia en los días previos a que Espíritu fuera dado, es impensable creer que no hablará a los que han recibido Su Espíritu.

I Corintios 2:12-14, Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que conozcamos las cosas que se han dado libremente a nosotros por Dios. Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana sino por las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

La gente a menudo argumenta que la Ley era el aliento del Espíritu, por lo que debe aplicarse a ellos. Pueblo de Dios, la Ley fue verdaderamente aliento del Espíritu, pero fue hecha para los injustos. La Ley no fue hecha para los justos.

Es como un hombre que sostiene que él debe tomar la prescripción médica de su esposa, ya que ambos van al mismo doctor y él ha encontrado que el consejo del médico es bueno para estar bien. ¿Tomará el hombre la medicina prescrita para la menopausia de su esposa y será beneficiado?

¿No perciben que el Espíritu puede hablar algo que es verdad, y aplicarlo a un determinado grupo, pero que nunca lo había pensado para otro? La Ley fue hecha para los injustos, no para los justos. ¡La Ley fue por el aliento del Espíritu, pero si usted es un hombre espiritual nunca fue prescrita para usted!

¿Qué ha prescrito el Señor para el hombre espiritual? ¡Él ha prescrito una vida guiada por el Espíritu!

Gálatas 5:25, Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Romanos 8:14, Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.


Este es el curso de vida prescrito para el hombre espiritual. El hombre natural fue guiado por la Ley, pero el hombre espiritual es guiado por el Espíritu.

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